
Me rompo las cuerdas vocales gritandote.
No escuchas... No oyes... No miras... No piensas...
Vives alejado del mundo, donde únicamete tú estas agusto.
Rombes barreras en tu mente y no estas nada presente.
Te quiero, te digo. Me ignoras, respondes lo mismo.
Nos recorremos con la sensualidad del movimiento de las lenguas al pronunciar palabras...
Suenan dulces... como tu lengua resbalando por mi espalda, rodando... buscando un fuego que arda al son de la música del bar de abajo...
